La diseñadora barranquillera que es tendencia con vestidos de bodas

Aunque la forma de celebrar las bodas ha cambiado, las pautas para que una novia luzca radiante se mantienen vigentes.

El vestido es por mucho el elemento principal y su confección no sólo debe ir en función de las medidas de la protagonista de la boda, también de su personalidad y estilo, al igual que la temática del evento y la atmósfera del lugar. Desde esa óptica panorámica, Erika Quizena ha dado a sus diseños un rasgo distintivo.

Para crear una pieza, la diseñadora barranquillera establece un vínculo de comunicación estrecho y sincero con la novia, profundiza en sus emociones y deseos, para traducirlos en siluetas que “roben miradas” por su perfección.

Uno de sus mayores méritos es conjugar con sutileza un gran número de texturas y aplicaciones de pedrería, apoyándose en la maestría de un grupo de artesanas colombianas. Esta labor, detalla en exclusiva, puede llevar entre seis y ochos meses, y jornadas intensas que lejos de ser abrumadoras, resultan en una grata convivencia familiar.

El espíritu romántico es proyectado por Quizena con magistrales volados, pliegues, encajes, transparencias, plumas y terminados en tonalidades perladas. De cara a la temporada otoño-invierno, pondrá mayor énfasis en las mangas y los cuellos bordados para celebraciones en ambientes campestres. Los cubrebocas hechos con materiales de tecnología antifluido también continuarán siendo un accesorio primordial diseñado a tono con la composición y los matices del vestido.

El afecto plasmado en cada una de las creaciones nupciales de Quizena, incluidos los vestidos para la mamá de la novia y sus damas, ha logrado cautivar a celebridades nacionales y mujeres en diferentes países, entre ellos México, España, Dinamarca, Holanda y Aruba. El sueño de la diseñadora es presentar sus colecciones en el Medio Oriente, un lugar que evoca los orígenes de su descendencia.