Un buen corte en La Bifería Buena muela

Por: Mauricio Silva

Comerse una buena carne en Colombia, desde hace rato, se volvió un lujo. Hoy, por un corte importado –en un restaurante en Bogotá, Barranquilla, Cartagena o Medellín–, nos pueden cobrar 80 mil, 100 mil, 150 mil o 200 mil (sin IVA).

¿Cuál sería entonces el sitio indicado para darse el mórbido gusto, con todas las de la ley, sin temor a dejar los ahorros sobre la mesa?

Difícilmente creo que exista en el país un lugar de carnes cuya relación precio-calidad supere a La Bifería: está bien montado, tiene gran servicio, sus cortes son muy gustosos y se puede pagar.

En 2005, en la esquina de la calle 79B con carrera novena (Bogotá), la marca abrió su primer local. La idea fue –y sigue siendo–, que los colombianos pudiéramos trascender del lomo y el churrasco a otros cortes (el asado de tira o la paleta, por decir); con carnes nacionales (mezclas de razas europeas, tipo Brangus); con ganado de pastura al 100%; con maduración controlada y con acompañamientos colombianos.

En poco menos de una década, La Bifería creció y llegó a tener nueve locales. Pero la pandemia –y su guadaña– la llevó a cerrar sus puntos en la zona G y el Museo Nacional.

Cuando la escena se compuso, meses atrás, sus dueños reacondicionaron e inauguraron una muy agradable azotea en el último piso de su sede de la 79B y, con gran olfato, abrieron nueva sede en Atlantis, en ese local con enorme terraza donde era el Corral Gourmet. Vamos, sin más, a las recomendaciones.

De sus entradas, a la fija, sus chicharrones crocantes con arepa y un hogao hecho a partir de tomates asados ($18.900); su mixto de chorizo santarrosano y morcilla sabanera ($18.900); sus chunchullos fritos, también con arepa ($18.000) y su aguacate asado a la parrilla ($6.900).

De sus carnes, todas de gran terneza y gusto, el bife de paleta, no muy grueso y con poca grasa ($50.400); el asado de vacío, que es un corte particular con mediana cantidad de grasa ($50.400); el asado de tira, que es la parte superior del costillar, con hueso y buena grasita ($50.400); el bistec con salsa criolla y huevo frito ($45.200); el bife de chorizo con borde de grasa y gran textura ($51.400) y el jugosísimo T-Bone, de 600 gramos, con parte de chata y parte de lomo ($58.600).

Mención especial para su hamburguesa ($28.700) y su muy sabrosa sobrebarriga con papas chorriadas ($38.900). Todos sus platos aterrizan con dos acompañamientos.

Sugiero cerrar con un merengón de guanábana y el insuperable café de Amor Perfecto.

No es un secreto que el precio de la carne está por las nubes, por no hablar de los vinos.

CPero La Bifería, consciente de nuestra situación, ha sabido mantener el equilibrio: buena calidad-buen precio. Por eso los bogotanos le hacen fila.