LAS FLORES DE COLOMBIA: PROTAGONISTAS EN LA COP16.

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“Nos llena de orgullo que una flor colombiana, la Flor de Inírida, sea la imagen de la COP 16 que se realizará en Cali a partir del próximo 21 de octubre.

 Este es uno de los eventos más trascendentales para el futuro del ser humano y del planeta.

Nuestro sector ha sido líder en trabajar por conservar la diversidad biológica y garantizar, desde las dimensiones económica, social y medioambiental, el aprovechamiento de los recursos naturales y la protección de los ecosistemas”, aseguró Augusto Solano, presidente de Asocolflores.

Las “Flores de Colombia”, en general; y la Flor de Inírida (endémica del país), en particular, son evidencia de cómo la floricultura de exportación impacta positivamente en las comunidades y el medio ambiente de sus territorios.

Según Solano, “La Flor de Inírida llega a diferentes destinos internacionales gracias, al compromiso de uno de nuestros pequeños productores afiliados.

 Como esta, son millones las “Flores de Colombia” que llegan a más de 100 Países y que representan los esfuerzos que adelantamos para promover y asegurar la coexistencia armoniosa con la biodiversidad”.

En este sentido, el proyecto “Las Aves de las Flores”, adelantado por Asocolflores en 29 fincas, con la colaboración de la Asociación Bogotana de Ornitología (ABO), es una demostración de los esfuerzos ambientales realizados por los floricultores.

Así se identificaron 143 especies de aves, incluyendo migratorias y algunas en categoría de amenaza.

La Tingua moteada, especie en peligro crítico de extinción hace una década, encontró refugio y condiciones de reproducción en los reservorios de agua lluvia de los cultivos (donde el 57% del agua utilizada proviene de esta fuente).

 Esta ave es desde hace algunos años el símbolo de sostenibilidad de Asocolflores y uno de los resultados contundentes del proyecto.

Por otra parte, con la coordinación de Asocolflores, el sector ha desarrollado 12 bancos de propagación de material vegetal de especies nativas como cucharos, guayacanes, garrochos, alisos y duraznillos, entre otras plantas, logrando la siembra en las zonas donde la floricultura hace presencia y con el objetivo de conservar y restaurar los ecosistemas.

Un ejemplo muy reciente fue la jornada de reforestación con especies nativas en Nemocón luego de los incendios ocurridos el pasado mes de enero generados por el fenómeno el niño.

A lo anterior se deben sumar, por lo menos, cinco acciones puntuales que la floricultura de Colombia desarrolla para responder asertivamente a las expectativas mundiales frente a la agenda 2030, y en especial a lo que a la biodiversidad se refiere.

La creación y sostenimiento de un sistema permanente de indicadores, que hoy cuenta con 25 años de información, y que permite evaluar y monitorear el desempeño socioambiental de las fincas.

Así se determinan oportunidades de mejora, se identifican experiencias exitosas, y se proponen acciones puntuales a desarrollar frente a la sostenibilidad en general, y los ecosistemas en particular.

En segundo lugar, el compromiso de los floricultores colombianos con el uso eficiente del agua, fundamental para la biodiversidad, es más que significativo para la conservación de hábitats para la fauna y flora.

El 57% del agua utilizada proviene de reservorios de aguas lluvias creados específicamente para sus actividades, el 95% de las empresas utiliza sistemas de riego eficiente tipo goteo, y más del 90% cuenta con programas de uso racional y ahorro de este líquido.

El Manejo Integrado de Plagas (MIP) es la tercera acción que se destaca. El 100% de las fincas afiliadas a Asocolflores ha implementado el MIP, logrando reducciones significativas en el consumo de plaguicidas químicos, disminuyendo en 53% su uso en los últimos 25 años.

Además, el compromiso con la huella de carbono y la eficiencia energética es fundamental al hablar de las “Flores de Colombia”. Con tal fin, desde su gremio se impulsa una estrategia fundamentada en la medición, reducción, remoción, compensación y valoración de riesgos climáticos y vulnerabilidad del sector.

El 100% de las fincas mide su huella de carbono a través de un indicador corporativo.

Así se identifican las fuentes y cuantifican las emisiones directas e indirectas de Gases de Efecto Invernadero (GEI), en la producción de flores y ornamentales.

Lo anterior permite implementar medidas de reducción que incluyen sistemas de energía solar y refrigeración con refrigerantes naturales.

Finalmente, en quinto lugar, se encuentran las alianzas y compromisos al futuro que Asocolflores adelanta con instituciones, públicas y privadas, nacionales e internacionales.

De esta forma se lidera el aunar esfuerzos y recursos con la finalidad de impulsar la investigación científica, compartir las buenas prácticas y promover la agricultura sostenible.

Desde la Flor de Inírida hasta la Tingua moteada, cada pétalo y cada ala cuentan una historia de renovación, compromiso y biodiversidad de la floricultura.

Las “Flores de Colombia” inspiran con acciones tangibles, liderando el camino hacia un futuro sostenible. En la COP16, se conocerán sus experiencias, esperanzas y lecciones.

Por todo lo anterior, las “Flores de Colombia” son la imagen de la cumbre de biodiversidad COP16 más importante de la humanidad que reunirá a líderes internacionales y expertos en la materia, en el mes de octubre en donde las Flores de Colombia son una inspiración para acordar acciones que propendan el cuidado y conservación de la biodiversidad en el Mundo.